Hogar del Transportista

Una VIda en la Carretera

Historias de personas que viven en ruta

Pasar la vida en el camino

Una VIda en la Carretera - Conductor SerioPara quienes han decidido dedicarse a la profesión de transportistas resulta frecuente el tener que pasar gran parte de su vida diaria en los recorridos por carretera al punto que se podría decir que sus vidas se desarrollan prácticamente en el camino, pues llegan a pasar más tiempo viajando que compartiendo con la familia. Es un sacrificio que pocos están dispuestos a hacer pero que muchos otros asumen para poder sostener a sus familias y costear los estudios de sus hijos. A continuación se presentan algunos testimonios y relatos de personas que han vivido la experiencia de pasar gran parte de sus días transitando una ruta terrestre.

La Paciencia, clave en la vida del Conductor Profesional

Por ejemplo, Javier Ramos un camionero colombiano expone: “Llevo 15 años recorriendo las carreteras del país. Lo más importante en este oficio es la paciencia, pues uno tiene que saber que va a dormir poco, que estará viajando casi todos los días de la semana y que de pronto no llegará cumplido a su destino por culpa de uno que otro derrumbe”. Esta realidad no es un caso particular que compete solo a este hombre, se trata de las circunstancias de vida que acompañan a muchos conductores, tener que asumir largos viajes implica, entre otras cosas, dormir poco, comer a deshoras, descansar solo por momentos, asearse rápidamente para ganar tiempo, en fin un estilo de vida agotador al cual solo llegan a acostumbrarse unos cuantos valientes.

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Mujeres de profesionales en Ruta

Un conocido testimonio acerca de la vida de los conductores de carretera es una célebre carta que dejo un camionero canadiense cuyo camión cayó por un desfiladero en una ruta cercana al cerro Steamboat de Alaska, consciente del poco tiempo de vida que le quedaba decidió escribir una conmovedora carta para su esposa en la cual expone, cosas como la siguiente: “Solías decir, en broma, que yo amaba más al camión que a ti, porque pasaba más tiempo con él” y continua más adelante exponiendo: “Pienso en los aniversarios y cumpleaños sin mi presencia. En los actos escolares a los que fuiste sola, porque yo estaba en la ruta. Pienso en las noches que pasaste sola, preguntándote dónde estaría yo, cómo irían las cosas”; esta inquietante reflexión hecha por un hombre al borde de la muerte deja un poderoso mensaje para quienes se dedican a la profesión de transportistas, en relación al sacrificio que representa alejarse por tanto tiempo de la familia y si en realidad el dinero logra compensar ese esfuerzo.

Los Peligros del Camino

Además, de las incomodidades personales y el alejamiento del núcleo familiar otro aspecto que exponen quienes han tenido una vida de trabajo en las carreteras es el riesgo que se corre debido a los peligros en el camino, en más o menos proporción dependiendo del país y las rutas particulares que se recorran siempre existen ciertas eventualidades que deben enfrentarse y para las cuales difícilmente se puede estar preparados. Un ejemplo extremo es el de Taj Mohammad Wakily, Conductor en las carreteras de Afganistán, quien comenta: “Durante mis 25 años como conductor en UNOPS he visto crecer la oficina bajo 14 directores diferentes, he ayudado a contratar a casi 200 conductores y los talibanes me secuestraron y mantuvieron preso durante 45 días. A pesar de llevar años en este trabajo, mi mujer y mis seis hijos siguen comprobando que he llegado bien a mi destino”.

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Hay un algo o un mucho de aventura

La fidelidad de este hombre a su profesión en una zona tan riesgosa le ha hecho testigo de numeroso relatos que suele contar sin la mayor sorpresa, entre los episodios vividos se encuentran, asaltos, noches a la intemperie, estar en manos de grupos talibanes, explosiones de otros vehículos o autobuses en la carretera, ataques a convoyes militares, en fin una extensa lista que hasta ahora no le han hecho desistir de levantarse cada día a las 4 de la mañana para emprender su trabajo; y a pesar de esto es capaz de expresar: “Me gusta mi trabajo como conductor porque disfruto hablando con la gente, compartiendo historias y riendo de camino a nuestro destino”.

Y es que definitivamente, con todas las dificultades la profesión de conductor también puede tener muchas gratificaciones que son reconocidas por quienes se han dedicado a esta labor por muchos años, como lo testifica Claudio Ibarra un camionero chileno: “Desde los 20 años comencé en este oficio, me ha dado alegrías y sinsabores, me ha permitido proveer para mi hogar, tiempo y espacio mental para hacer lo que me gusta… el arte, la música y la fotografía. Y por supuesto, conocer, viajar, observar, que es algo que me encanta”.

Mujeres de Transportista

Detrás de cada gran transportista, hay una gran mujer.

 

Aunque pocas veces reparemos, las mujeres constituyen un pilar fundamental para unos profesionales como los transportistas, trabajadores que se enfrentan a largas jornadas de trabajo, que llegan a prolongarse durante semanas fuera de sus hogares, en el caso de transportistas internacionales.

Sin el apoyo de sus mujeres, los transportistas de largas rutas no podrían mantener sus hogares desde la distancia. Son ellas las que se ocupan de sus hijos, de resolver los problemas cotidianos y en muchas ocasiones de gestionar también el negocio en el caso de los transportistas autónomos.

Para un profesional del transporte es fundamental contar con el apoyo familiar para poder llevar a cabo su trabajo. No es fácil soportar las continuas ausencias de sus parejas sin importar que sean días de fiesta, cumpleaños o fechas señaladas para la familia.

El camionero organiza su vida en función de su trabajo y su familia debe adaptarse a esta circunstancia.

En España el perfil del transportista se encuentra muy estereotipado, no se valora la importante labor que realizan así como el esfuerzo y la dedicación que este trabajo supone.

Cuando realizamos la compra en las grandes superficies no apreciamos que sin el trabajo de los transportistas no tendríamos pescado fresco en los expositores ni fruta en las estanterías.

Cuando nos cruzamos con ellos en las carreteras no nos paramos a pensar que están realizando un servicio fundamental para nuestra sociedad, sin la que no podríamos mantener nuestro actual ritmo de vida.

Los transportistas, al igual que otros gremios de trabajadores están acusando gravemente la crisis económica que nos envuelve. Sobre todo los transportistas autónomos que deben hacer frente a los grandes gastos que supone el desempeño de su trabajo.

La subida del gasoil, las malas condiciones laborales y el alto coste de mantenimiento de sus vehículos, les hace muy difícil seguir manteniendo a sus familias.

Es por ello que la mujer del transportista lleva a cabo un papel fundamental. Además de desempeñar su propio trabajo, ya sean en casa o por cuenta ajena, muchas de ellas se convierten también en secretarias, oficinistas y gestoras, ocupándose de realizar facturas, presentar documentos y llevar las cuentas, además de gestionar el laberinto burocrático que conlleva dedicarse al transporte de forma autónoma.

La mujer del transportista debe hacerse cargo en solitario de la educación de sus hijos, mientras espera en vilo la llegada de su pareja. El transportista no solo se enfrenta al riesgo que supone las largas jornadas en la carretera, sino también a posibles robos y percances que pueden producirse durante sus horas de descanso, solos en áreas de servicio o zonas de descanso, donde el compañerismo, que siempre ha caracterizado a este gremio de profesionales, se va perdiendo poco a poco.

Aún así, algunas de ellas aún encuentran tiempo y ganas de denunciar las condiciones laborales del sector, como las que integran el Colectivo Mujeres de Transportistas, formado por más de 700 mujeres e hijas de transportistas.

El Colectivo de Mujeres Transportistas se ocupa de reclamar a las instituciones públicas que atiendan a la problemática particular a la que se enfrenta el sector del transporte, así como a participan en mesas de trabajo y convocan reuniones con las distintas entidades relacionadas con el sector, como son el Ministerio de Trabajo y las distintas asociaciones de transporte.

El Colectivo de Mujeres Transportistas se ocupa de denunciar el retraso generalizado en los cobros y la problemática que representan los “pagarés” como medio de pago, ya que en muchas ocasiones no se logran hacer efectivo.

Estas mujeres también luchan para que se cumpla la legislación que no hace nada para evitar el cabotaje y favorece con su impunidad el dumping empresarial en el sector del transporte.

Son las mujeres, las que con su inestimable ayuda hacen que los transportistas puedan seguir en sus puestos de trabajo, no solo como hemos comentado anteriormente, soportando la soledad y responsabilizándose de la educación y cuidados de sus hijos, sino también preparando ropas, sábanas y comidas, ya que son pocos los transportistas que pueden permitirse un menú diario y un hostal donde pasar la noche.

Desde luego el trabajo de transportista internacional o de largas rutas es uno de los más sacrificados que existen, que solo aquellos que lo realizan con pasión y cuentan con el apoyo de sus familias pueden realizar.

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